PROCTITIS POR RADIACIÓN

Es una fuerte inflamación del recto debido a la radioterapia, y que puede aparecer días, meses o años después de haber terminado con las sesiones de radiaciones. En nuestro país, la causa más frecuente por la que a una persona le dan radiaciones es el cáncer cérvico-uterino, aunque también pueden ser otros tipos de cánceres como el cáncer de próstata.

Son muchos y dependen de que tan grave sea la enfermedad. Los más frecuentes son sangrado escaso o moderado color rojo vinoso con coágulos, anemia, dolor rectal, sensación de querer ir al baño muy frecuentemente y no hacer, que la materia fecal se salga sola sin poderla contener (incontinencia) o, en los casos más graves en mujeres, que se produzca una perforación entre vagina y recto, ocasionando que la materia fecal se salga a través de la vagina (fístula recto-vaginal).

Se requiere realizar tacto rectal y revisar por dentro del ano (rectosigmoidoscopía), así como tomar muestras de adentro del recto (biopsias), para mandarlas a analizar y descartar que no se trate del cáncer inicial.

Dependiendo de qué tan grave sea el caso, se puede utilizar dieta, suplementos de fibra, supositorios con antiinflamatorios, aplicación de medicamentos para desinflamar, cicatrizar y detener el sangrado, uso de Plasma Argon, e inclusive cirugía.

La enfermedad no se pude curar completamente, sólo se controla. El paciente puede pasar años sin presentar síntomas nuevamente, pero hay casos severos en los que la enfermedad persiste todo el tiempo o que produce síntomas muy graves, afectando la calidad de vida del paciente. En estos dos últimos casos se requiere cirugía.

Cuando hay fistulas recto-vaginales se pueden emplear diversos métodos para tratar de cerrar la perforación entre vagina y recto. Frecuentemente se requiere la realización de una colostomía para que el recto pueda descansar y sanar; con el tiempo, se podrá determinar si el paciente se pude re-conectar nuevamente. En casos muy severos puede haber incluso la necesidad de quitar todo el recto y dejar una colostomía permanente.

Acuda a consulta con un médico especialista en Coloproctología debidamente certificado, para tener un diagnóstico de certeza y tratamiento apropiado.