HEMORROIDES

¿Qué son las hemorroides?

Todas las personas tenemos hemorroides, pues son tan normales como tener brazos y piernas. No son ni venas ni arterias, sino mas bien como bolsas llenas de sangre que sirven para que el ano cierre herméticamente y así evitar que los gases se salgan solos. Las hemorroides se pueden enfermar por estreñimiento, tomar poca agua, comer pocas frutas y verduras, permanecer mucho tiempo sentado en la taza del baño, el embarazo, la obesidad y hacer poco ejercicio, entre otras causas.

Las hemorroides que se encuentran dentro del ano se llaman “hemorroides internas” y las que se encuentran afuera se llaman “hemorroides externas”. Las hemorroides internas se clasifican en 4 grados de acuerdo a sus síntomas: Grado I (No se salen), Grado II ( Se salen al hacer del baño y se meten solas inmediatamente), Grado III (Se salen solas al hacer del baño y el paciente las tiene que empujar para que se metan o bien, se meten solas pero después de un rato), y Grado IV (Siempre están a fuera, o se salen solas sin ir al baño o bien no se pueden meter).

enfermedad grave. Las hemorroides internas pueden crecer tanto que se salgan a través del ano al defecar y algunos pacientes necesitan empujárselas para volverlas a meter. Las hemorroides externas se sienten por fuera del ano, producen comezón y, a veces, pueden formar coágulos en su interior (hemorroides trombosadas), lo que ocasiona un dolor súbito e intenso en el ano que requiere de tratamiento urgente.

El paciente lo puede sospechar por la presencia del sangrado o dolor al evacuar; sin embargo, para un diagnostico de certeza, es indispensable realizar un tacto rectal y la observación por fuera y dentro del ano  con un estudio llamado Anoscopía, pues puede haber hemorroides internas y externas al mismo tiempo. Además, es muy importante descartar que no existan otras enfermedades que también pueden ocasionar sangrado, como el cáncer.

Existe el tratamiento médico y el tratamiento con cirugía (no todas las hemorroides necesitan cirugía). Lo primero que su médico le debe indicar es una dieta que le permita tener evacuaciones blandas y sin dificultad (evitar el estreñimiento). Las pomadas ayudan a calmar momentáneamente los síntomas y desinflamar, pero no curan las hemorroides y, por el contrario, pueden producir otras enfermedades en el ano. Los baños de asiento pueden ser de mucha ayuda en caso de dolor importante. En la actualidad existen muchos tratamientos para las hemorroides internas que no ocasionan dolor; algunos se realizan en el consultorio (como la Ligadura Hemorroidal con banda elástica), y otros en quirófano (Cirugía Sin Dolor THD). La cirugía tradicional se reserva para los casos más severos.

Si la enfermedad empezó hace poco, la mayor parte de los pacientes se controlan con el tratamiento médico pero la enfermedad nunca se cura, por lo que deben llevar su dieta de por vida. Los casos leves se tratan con procedimientos de consultorio que no son cirugía, mientras que los casos más severos requieren algún tipo de cirugía para las hemorroides.

Consiste en colocar una  o varias ligas pequeñas en la base de la hemorroide enferma, provocando que dicha hemorroide se seque por la falta de sangre y se caiga sola en una semana. Es un procedimiento que se realiza en el consultorio, no requiere de anestesia,  las molestias que ocasiona son mínimas y el paciente puede ir a su casa inmediatamente. El paciente se pude incorporar a sus actividades al otro día y sólo requiere seguir una dieta sencilla. A nivel internacional, es el procedimiento de elección para el   tratamiento    de    los    casos   más   leves    de enfermedad hemorroidal interna (Grado I y II).

Es un procedimiento de emergencia que se realiza en el consultorio bajo anestesia local para eliminar rápidamente el dolor ocasionado por una trombosis hemorroidal externa. Consiste en realizar una pequeña incisión con anestesia local en la hemorroide para extrer el coágulo de sangre. El procedimeinto es rápido, sencillo, con pocas complicaciones y elimina el dolor casi inmediatamente; este procedimiento permite que el paciente pueda regresar a su casa inmediatamente, pero debe descansar y realizar cuidados generales para una adecuada y rápida recuperación (unos 5 a 7 días).

Consiste en retirar las hemorroides internas y externas que estén enfermas mediante una incisión y al final se sutura la herida. Se puede emplear en todos los tipos de enfermedad hemorroidal y actualmente es el procedimiento de elección para los casos más severos. Este tipo de cirugía ocasiona dolor al evacuar, el paciente debe permanecer hospitalizado un día y la recuperación ocurre en unas 4 a 6  semanas.

En la actualidad existen 4 cirugías de éste tipo:
1) Desarterialización Hemorroidal Transanal (THD); 2) Procedimiento para Prolapso y Hemorroides (PPH); 3) Cirugía Láser (HeLP) y; 4) Mucosectomía con Anopexia Cerrada. A excepción de la última, los demás requieren el uso de equipos especiales por lo que el paciente debe pagar una cantidad extra para comprarlos. Las tres primeras cirugías sólo ocasionan una molestia leve, el paciente pude ir a su casa en unas horas y realizar todas sus actividades normales unos días después del procedimiento. Ya que el paciente puede regresar a trabajar casi inmediatamente, los gastos se compensan e inclusive, a la larga, son menores. De todas estas, la Desarterialización Hemorroidal Transanal (THD) es la única cirugía que corrige la enfermedad hemorroidal desde el punto de vista anatómico y funcional, desde nuestro punto de vista, es la mejor de estas técnicas.

La última de estas cirugías (Mucosectomía con Anopexia Cerrada) tiene varias diferencias: si ocasiona dolor (pero mucho menos que con la cirugía tradicional),  el paciente debe permanecer hospitalizado un día y la recuperación es de unas 3  semanas. Es una opción excelente para el tratamiento de la trombosis hemorroidal masiva.

Le invitamos a revisar nuestra página amiga www.cirugiadehemorroides.com.mx para ver mas información a detalle sobre cada una de estas técnicas.

Sólo un médico especialista Coloproctólogo puede realizar este tipo de cirugías. Él le dará información detallada sobre en qué consisten éstos procedimientos y si usted puede ser tratado de esta forma.

En general los riesgos son pocos y no muy frecuentes; la probabilidad de ocurrencia es diferente para cada técnica quirúrgica. Los más importante son sangrado, infección, estenosis (que el ano se cierre) e incontinencia (salida involuntaria de gases o materia fecal) y re-aparición de la enfermedad.

Como comentamos previamente, existen procedimientos quirúrgicos que no ocasionan dolor y permiten una reincorporación rápida del paciente a sus actividades cotidianas. Por otra parte, la cirugía tradicional si produce dolor, el cual es tolerable con analgésicos; además, habrá salida de líquido fétido amarillento en la herida y sangrado escaso, lo cual es completamente normal. Después de la cirugía el paciente deberá tomar abundante agua y seguir una dieta rica en frutas y verduras, además de cuidados generales sencillos, analgésicos y reposo relativo (no en cama). Su cirujano le informará de algunas otras medidas especiales que usted requiera de acuerdo a la cirugía que le haya realizado.

Acuda a consulta con un médico especialista en Coloproctología debidamente certificado, para tener un diagnóstico de certeza y tratamiento apropiado.